Ser madre es un regalo, un privilegio, una aventura maravillosa sin fecha de caducidad que hay que disfrutar y que también hay que construir día a día.

Comienza en el embarazo, momento en que tenemos que cuidarnos nosotras para cuidarle también a él o ella, adecuando nuestros hábitos de vida a los nuevos cambios que experimentemos. Intentando que éstos sean lo más saludables posible.

Según la OMS, es fundamental para el correcto desarrollo del futuro bebé, entre otros, el descanso, actividad física adaptada, el no consumo de sustancias perjudiciales y el mantenimiento de una dieta saludable. Respecto a este último punto, una correcta nutrición pasa por priorizar alimentos que nos proporcionen las cantidades adecuadas de energía, proteína, vitaminas y minerales, tales como hortalizas, verduras, legumbres, carnes, pescados, frutos secos, cereales integrales y agua. En caso de ser necesario también suplementos tales como ácido fólico, hierro o calcio.

Lo idóneo es mantener dichos hábitos durante toda nuestra vida para contribuir a que nuestra cuerpo esté lo más sano posible

En esta aventura tan maravillosa y cuando nuestro bebé ya no toma pecho o fórmula, además de enseñar a nuestros pequeños a caminar, hablar, hacerse personitas…tenemos que ser conscientes de que somos su reflejo y por ello es importante que vean en y con nosotras lo beneficioso que resulta tener unos buenos hábitos.

Compartir tareas es una buena manera de inculcar dichas enseñanzas. Por ejemplo acompañándonos a la compra, o cocinando con nosotras. En definitiva, haciéndoles partícipes de esa parte tan importante para todos como es la correcta alimentación, para que, incluso cuando tengan que hacerse ellos solos la comida , sepan elegir lo mejor y cómo cocinarlo. Y ¿por qué no?, enseñándoles que no siempre lo que mejor sabe es lo mejor para el cuerpo, evitando así alimentos no deseables tales como bollería industrial o precocinados de baja calidad.

Compartiremos camino siempre con nuestro hijo o hija, pero no siempre podremos hacerlo a la vez ni llevarle de nuestra mano. Que gratificante es saber que todo lo que le hemos enseñado en sus primeros años de vida le servirá para caminar solo y, algún día, para que sea él o ella el que coja de la mano a los suyos.

Disfrutad de vuestro maravilloso regalo, vivirlo a tope y agradecedlo cada día…

 

Fdo. La dirección de KENKO ESCUELA (una mamá)


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